Vivimos en una cultura que rechaza toda autoridad y nos anima a definir por nosotros mismos lo que está bien y lo que está mal. Pero en medio de tanta confusión, Dios nos ha dado Su buena y sabia voluntad en Su Palabra.
Durante las próximas semanas, estaremos estudiando los Diez Mandamientos, descubriendo no solo lo que Dios demanda de Su pueblo, sino también el carácter del Dios que nos rescató para vivir para Él.
Nuestra relación con nuestras posesiones delata fielmente el estado de nuestra alma. Por esa razón, a Dios le interesa la actitud de nuestros corazones más que la cantidad de nuestra ofrenda. Descubre con nosotros la generosidad incómoda que Dios quiere de Su pueblo y el poder sobrenatural que la hace posible.
Nuestro tiempo en esta tierra es un regalo de nuestro Creador. La manera en la cual lo invertimos es nuestra responsabilidad. En esta nueva serie tópica pedimos a Dios que nos lleve a vivir vidas que reflejen prioridades eternas. Sólo así podremos apuntar nuestras comunidades hacia Jesús.
Estamos viviendo en tiempos donde se insiste en que probemos nuestro valor a través de nuestros logros, dentro y fuera de la iglesia. Necesitamos más que nunca el mensaje liberador de la carta de Pablo a las iglesias en Galacia: Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.
En el corazón del imperio persa, El pueblo de Dios encaraba una interrogante: "¿Está Dios con nosotros todavía? ¿O nos ha abandonado en nuestro momento de mayor necesidad?" A través de un giro inesperado en la trama, vemos que el Dios invisible siempre tuvo un plan para rescatar a Su pueblo.
Cuando comenzamos a comprender el tesoro que es Jesús, recibimos fe para soportar cualquier circunstancia que la vida nos presente. Te invitamos a recibir perseverancia de parte de la Palabra de Dios en esta serie.